5/22/2007



Texto escrito por Pablo Neruda:


Oda a César Vallejo

A la piedra en tu rostro,
Vallejo,
a las arrugas
de las áridas sierras
yo recuerdo en mi canto,
tu frente
gigantesca
sobre tu cuerpo frágil,
el crepúsculo negro
en tus ojos
recién desenterrados,
días aquellos,
bruscos,
desiguales,
cada hora tenía
ácidos diferentes
o ternuras
remotas,
las llaves de la vida
temblaban
en la luz polvorienta
de la calle,
tú volvías
de un viaje lento, bajo la tierra,
y en la altura
de las cicatrizadas cordilleras
yo golpeaba tus puertas,
que se abrieran
los muros,
que se desarrollaran
los caminos
recién llegado de Valparaíso
me embarcaba en Marsella,
la tierra
se cortaba
como un limón fragante
en frescos hemisferios amarillos,
tú te quedabas allí,
sujeto a nada,
con tu vida
y tu muerte,
con tu arena cayendo, midiéndote
y vaciándote,
en el aire,
en el humo,
en las calles rotas del invierno.
Era en París, vivías
en los descalabrados hoteles de los pobres.
España
se desangraba.
Acudíamos.
Y luego
te quedaste
otra vez en el humo
así cuando
ya no fuiste, de pronto,
no fue la tierra
de las cicatrices,
la piedra andina
la que tuvo tus huesos, sino el humo,
la escarcha
de París en invierno.
Dos veces desterrado,
hermano mío
de la tierra y el aire,
la vida y la muerte
desterrado
del Perú, de tus ríos,
ausente
de tu arcilla.
No me faltaste en la vida,
sino en muerte.
Te busco
gota a gota,
polvo a polvo,
en tu tierra,
amarillo
en tu rostro,
escarpado es tu rostro,
estás lleno
de viejas pedrerías,
de vasijas
quebradas,
subo
las antiguas escalinatas,
tal vez
estés perdido,
enredado
entre los hilos de oro,
cubiertode turquesas,
silencioso,
o tal vez
en tu pueblo,
en tu raza,
grano
de maíz extendido,
semilla
de bandera.
Tal vez, tal vez ahora
transmigres
y regreses,
vienes
al fin
de viaje,
de madera
que un día
te verás en el centro
de tu patria,
insurrecto,
viviente,
cristal de tu cristal, fuego en tu fuego,
rayo de piedra púrpura.

5/15/2007


Posteamos aquí el prólogo que nos hizo el poeta José Pancorvo para la muestra poética que publicamos:


LA SERPIENTE EN LA ANTÁRTIDA SONORA

En el British Museum hay doce tablas de cerámica provenientes de la biblioteca misma de Asurbanipal: la famosa epopeya de Gilgamesh. Se conservan fragmentos de versiones sumerias y acadias que van hasta el siglo XXI –el otro, por supuesto-.
Gilgamesh, el semidiós rey de Uruk, era muy duro y orgulloso, por lo que los dioses le hicieron formar un grupo con otros compañeros de parecidas cualidades. Cuando aparece el monstruo Khumbaba “con voz de trueno y aliento fuerte como el viento”, se aterrorizaron los pusilánimes súbditos de Uruk. Pero sus amigos tienen buenos sueños premonitorios y, después de rendir culto al dios de la luz, el rey vence al monstruo.
Fallece su principal camarada, Enkidu, y Gilgamesh compone una lamentación. Más adelante se va a buscar a Utnapashtin el inmortal, quien en un arca salvó del diluvio universal a un grupo humano y diversa fauna. Para llegar el rey de Uruk pasa por pequeños trabajos como el atravesar todo el Mar de la Muerte. Arribando, Gilgamesh le pide su consejo para obtener la inmortalidad. Utnapashtin le dice que deberá hallar y usar una hierba que crece al fondo mismo del mar. El héroe se sumerge, la encuentra y se la lleva. Pero en el camino, cuando entró a bañarse en un río, viene una gran serpiente y se levanta la hierba preternatural.
Gilgamesh solloza. Invoca a su muerto amigo Enkidu para que lo ilumine. Éste viene del mundo de los muertos y lo esclarece acerca de la vida de ultratumba. Así acaba.
El primer poema épico y arquetípico. El protagonista es un poeta rey héroe. Nos muestra los provechos de estar en grupo; de al mismo tiempo ejercitar la soledad; de afrontar al monstruo tufón. Nos muestra la serpiente sabidaza que suprime las locas ilusiones.
Aunque el ofidio puede tener algunos significados desagradables, todos los símbolos, desde los más deslumbrantes hasta los más repelentes, significan algo negativo por el lado de sus carencias o defectos, y algo positivo por sus cualidades. Así en la Biblia el león simboliza tanto a Jesucristo –por su realeza- como a Satanás –por su ferocidad egoísta-, y recomienda ser “sencillos como las palomas y sagaces como las serpientes”.
Y nos hemos de vuelta al siglo XXI –éste-. Cuando nos habemos en Letras de San Marcos o en la calle de los qilqakamáyoq a veces he escuchado a la distancia a los del Club de la Serpiente hablando entre ellos. Me sorprendía siempre el timbre de voces. Indudablemente debe haber una ley psicosomática entre el tipo de almas y sus hablas.
Siempre las voces de los del Club se destacaban por una sonoridad como dirigida hacia un campo extraordinario, aún a pesar del tema cualquiera. Con un eco psíquico que repercute como en varias paredes, como en una casa vacía: en una vasta morada desierta pero asombrosa. Por contraste los grupos pedestres conversantes por ahí se quedaban en una gama utilitaria o superficial. Voces algo parecidas a las de los auténticos poetas sólo he podido apreciar en algunos paracaidistas, y en algunos escasísimos religiosos que aún practicaban la oración profunda. Y en los mejores de los oficios o artes caracterizados por su noble trato con la muerte.
Las voces del Club de la Serpiente se escuchan en un contexto histórico muy especial. Cuando aún impera el gran Kumbhaba de la modernidad –para ser más exactos, la pseudo modernidad, con todo su séquito post, hiper y neo-, cuya peligrosidad ha disminuido por haber entrado en un feo proceso de demencia senil, pero cuyos alaridos y resoplos mandones siguen siendo aterradores o seductores según el grado de alerta de la víctima. No especificaré más, pues casi todos tenemos alguna complicidad con Khumbaba, y un ejemplo concreto podría tocarnos algún punto sensible, o aún peor.
Los timbres del metal poético del Club de la Serpiente contrastan con los ululatos del innoble engendro. El Club es candidato fuertísimo para ser el grupo más grupo de los 2000, lo que es confirmado por este libro. Ha sido más duradero como agrupación efectiva que casi todos los relucientes grupos de los 80 y 90.
La mayoría son de Bibliotecología y los otros de Literatura y Filosofía. Son especialidades que predisponen a la amplitud. Ya que hemos mencionado antigüedades, recordemos los papiros en que desde el siglo XXIV se aconseja vivamente dedicarse a los libros. Ideal además para épocas especiales de gran formación o deformación. De los siglos VI al XIII, por ejemplo, la gran mayoría de los poetas eran bibliotecarios filósofos. Más cerca, los poetas de la Academia Antártica eran asiduos bibliófilos. Dicho de paso, en un papiro del siglo XVII A.C. Enej recomienda a su hijo tener mucho cuidado con la demasiada cerveza –sí, cerveza- y las mujeres casadas: parece que el progreso de la Humanidad no ha sido precisamente el más alto en los aspectos más substanciales.
Pero el lado grupal del Club se enriquece con su conciencia de la soledad. El Club es una federación de soledades, pero que apuntan a una intuída morada común, a la vez muy lejana y muy interior. La soledad es un pasaje de fondo en este libro, en que se oye con frecuencia su retumbo.


Me llama el tiempo como una espada clavada… así te siento, así escucho tu grito entre los árboles… Hundimos la espada en la mejilla más clara de la muerte… El momento de regresar a mis orígenes no ha llegado... Los ríos del paraíso cantan/ Tu nombre con soterrada indolencia… No muestre tu andar/ Ausencia de morada… Mi sombra/ Grande Oscura/ Sigue la línea/ Ondulante que rodea/ La tranquila sensación/ De no estar de mi cuerpo… Sólo los ángeles viven/ Libres ante la civilización… La sierpe se arrastra por el desierto el de espejos…

Hay lances con el tono visionario auténtico –ni retórico ni miope-. Voces de soledades atentas que sienten la grandeza y el trabajo de la vocación; y la frialdad general del mundo de Khumbaba; y la ordinaria inaccesibilidad a la comunicación profunda de las almas.

Es el misterio de esa mitad de tu vida/ La que intento descifrar… Hoy encontré una lágrima/ La he guardado en la refri… La alarma/ Y la sinuosa sensación del frío/ En nuestros piel/ Reconocen los hilos invisibles… Fuiste creadora de vanas ilusiones/ Que llegan como granizo/ Sobre mi cicatriz ensangrentada… Escribe… labor titánica impuesta en un desierto de treinta y cuatro kilómetros de largo por ochenta kilómetros de ancho… Llegó tarde a la Antártida: “Aquí nos quedamos hasta el fin…”

Se nos llevó a una Antártida de belleza, soledad y voces. Dentro del claro de poesía. Dentro de poetas. Poetas y voces del Club. De la Serpiente. Por el cambio de piel emblema del rejuvenecimiento y de la resurrección. Por ello está en la copa del médico semidiós. Y en la representación del futuro del pasado inmemorial que se redobla. Persistente e indisoluble. La serpiente apunta iluminada. Ondulando entre los milenios nocturnos, burlando al mundo.

5/10/2007



David Jiménez:

VENUS TENTADA


Está frente al espejo examinando el reflejo de sus cabellos, los dedos inútiles tocan deliciosamente la cabellera excitada. Un pedazo de sol brilla en su habitación y acaricia con delirio su piel de hechizos. El reflejo tímido de su rostro influye en el deseo que recorre su vientre: cortarse los cabellos con la ayuda de sus dientes oscuros. Enciende la radio, la vieja melodía de una canción se desnuda en sus oídos, asoma su tristeza animal.

Va en busca del tiempo (sortilegio y suicidio) Evoca su imagen de niña, una niña desnuda corriendo tras la sonrisa de un ángel, un ángel que le desolla el vientre y se lo llena de gritos y muertas caricias. Palidecen los hombros de la doncella. Bruscamente recuerda a Eva, primera mujer, venus tentada, la condenada a ser solo una costilla, la elegida para ser ultrajada por la serpiente.



Frank Turlis Martínez:

SIN REDENCIÓN

Pensamientos obscenos
Miradas ajenas se apoderan de mi vientre
Nostalgia que viene ahogando la alborada
Marioneta barata del cielo lúgubre
Quizá el silencio sea el culpable
Monótonos brazos recogen el cántaro dañado
Las hojas secas caen lentamente en mi cama
Pie lisiado que se oculta.
Gino Roldán:
ON THE ROAD

Un hombre de sienes plateadas

Una mujer de voluptuoso plástico cuerpo rojo

Un revolver

Un auto que visto desde un helicóptero se desplaza

a lo largo de la carretera

y atraviesa /

puentes /

avisos luminosos /

y a una morena Pin-up que divinamente fuma un cigarro

Marlboro.

Un cielo alumínico sobre tus ojos tus espaldas

Un túnel y su boca ancha y las nubes que se alejan

Algunas percepciones y comentarios

El perderse y reencontrarse

como un astro luminoso y rodante

sobre la carretera

A medio camino entre las sustancias /

la lucidez

o simplemente

Un desplazarse libre / con el aliento /

el corazón entre las manos /

y brillar

Soportar el paso la embestida de los siglos

Ser consciente de tu cuerpo tu peso la velocidad

El desvanecerse y renacer entre hojas de fuego

Y entonces un hombre

una mujer

un auto

y un revolver

Bajo los cables de luz tan brillantes

los cercos eléctricos

y las estrellas.




Henry Miranda:

FÉNIX

Hoy encontraré el infierno
en ti, en nosotros, en el amor.
Seré las ventanas de tu cuarto,
para tomarte cuando abras …
tus cortinas.

Queriéndote con pasión, unidos
por la piel, los labios y el corazón .
Será con fuerza, como siempre:
Amándonos, buscaremos el placer,
estando en ello.

Sería un dia más de amor, a solas,
complementando nuestros movimientos,
con mucha euforia ,energía y sudor,
irradiando calor, sintiendo de cerca …
el éxtasis.

Estaremos ardiendo, atra-besados,
agitados, bebiendo nuestra intima miel,
aplacando la sed que nos tenemos,
liberando nuestro instinto, sin cansancio,
pidiendo MÁS.

Respirando frenéticamente, a dúo,
nos miraremos con ojos de fuego,
nos abrazaremos sin detenimiento, apretados,
apretados nos incendiaremos y nuestras cenizas …
quedaran entremezcladas .


Manuel Vargas:

ILUSIONES

Fuiste creadora de vanas ilusiones
Que llegaron como granizo
Sobre mi cicatriz ensangrentada.
Alrededor de tus frágiles hombros
Escribiste el destino de nuestra infame aventura
Una y otra vez
Escribías,
Una y otra vez
Sobre la misma línea
Que descubría el paso del tiempo
Cuando ocultabas ante mis ojos
Las oscuras melodías que descubrías
Sólo para aventureros privilegiados.
Donde respirarás ahora el aire corrompido
Por tantas fantasías irrealizables
Y destinadas al infierno por agraciados ángeles
Que confesaron ser nuestros amantes
Una y otra vez .




Raúl Solís:
ZIGGY STARDUST
(primera versión)
El canto triunfal
De tu voz de luciérnaga ancló en mi Tercer planeta.
Tu corazón de caimán
En luz ámbar besó la armónica de los Paraísos de Imán
Fuiste animal andrógino:
Mitad-bestia, mitad-hombre, que devoró a la oculta
Simiente del dios.
Siempre despertabas
En la fantasmal noche de un fauno enloquecido que corrió
Aullando en los prados de Marte.
Amaste, reíste
Y le cantaste a una princesa de fuego que se incendiaba
En el firmamento de tu genio.
El eco dorado
De tu guitarra eléctrica llegó hasta los oídos de la sublime
Némesis, quien cuidaba de tus excesos.
Fuiste faro
Cautivo, mar de cristales ensangrentados, roca
En los satélites de tu desolación.
Escuchaste airoso
La música de los bastardos celestes que se drogaban a las
Puertas de una catedral enferma.
Volviste a amar,
Follaste bellamente bajo los lirios que sonreían al estío
De tu soledad.

Flores lilas caen sobre la lápida azul de tu tumba.



Rubén Landeo:


DESIERTO



A la hora del minutero o del segundero, a la sombra de un árbol en extinción, una guitarra desencaja al viento y un pedazo de tela al medio de un desierto de treinta y cuatro kilómetros de largo por ochenta kilómetros de ancho, busca un oasis inexistente.



¿Morirá? ¿Vivirá? El aedo cuenta las travesías del extraño, a la luz de la luna, al reflejo del espejo. El espejo distorsiona la dirección de la historia, el aedo es el protagonista, ahora, escribe sus memorias, es un célebre escritor de mentiras, antaño era el murmullo del viento y la memoria de un pueblo.


El aedo escribe sus memorias, para no perderlas, imágenes tras imágenes se suceden, posibilidades: un par de lentes, amoríos, rostros compungidos, rostros extasiados, máscaras nacaradas, y mil y un etcéteras en la cabeza de este escritor, mientras tanto, un ciempiés recorre una galería de arte todos los días de sus días, y el aedo olvida traducir los signos de las tramas precolombinas, más bien, escribe la historia de otros hombres que se bifurcan en la sombra de los milenios, labor titánica impuesta en un desierto de treinta y cuatro kilómetros de largo por ochenta kilómetros de ancho.
Wilver Moreno Tineo:

VAGABUNDO Y SUEÑO

Antes descubría mis dedos en parques antiguos y holgados, retorcía mis aromas y destilaba, bajo los puentes, los deseos ocultos de mis sienes.

Carecía de dolor y detenía mis pulsiones con escombros de adobes que coleccionaba desde antes de mi nacimiento.

Mentía constantemente, corregía mi deseo de emanciparme y descubría los olores prohibidos con seguridad de insecto abrasivo.

Era mala espina y no me importaban los dedos que me señalaban cuando cruzaba los desperdicios de mis rastros.

Mentaba verdades a mis falsas palabras; comía, dormía y me untaba la vida con afección certera y malla metálica.

Era pequeño y sumiso por los grises aconteceres de mi vida futura y por los pecados henchidos de mis mayores.

Ahora, todo se ha olvidado; las falsas pasiones sometidas y los viejos olores, aunque me envuelven, no me comprometen ya a su negrura.

Estoy más viejo que nunca: tengo canas disueltas y mis arrugas parecen espuelas de orugas reinas.

Mis odios están sumidos en la maceración perpetua de los recuerdos y mis lealtades están protegidas en cofres de madera húmeda para que su memoria se haga de tierra eterna.

Hoy, agotado, sólo espero la muerte, la final consecución que me atrape en el desenlace de mi ser, mi oscura solución, efímera y definitiva.

5/08/2007


Frank Turlis Martínez:


Bendición solar
(1° versión)

Soy luz
Cuando retorno a tu mirada
a tu silencio


Bendición solar
(2° versión)

Sol
Por tu bendición soy ser luminoso
Vuelvo a tu mirada
Vuelvo a tu silencio

(Foto: el poeta a los seis meses de edad)

5/03/2007

La vida en un paraíso triste

Por Julio Cortázar

Nací en Bruselas en agosto de 1914. Signo astrológico, Virgo; por consiguiente, asténico, tendencias intelectuales, mi planeta es Mercurio y mi color es el gris, aunque en realidad me gusta el verde. Mi nacimiento fue un producto del turismo y la diplomacia; a mi padre lo incorporaron a una misión comercial cerca de la legación argentina en Bélgica, y como acababa de casarse se llevó a mi madre a Bruselas. Me tocó nacer en los días de la ocupación de Bruselas por los alemanes, a comienzos de la Primera Guerra Mundial. Tenía casi cuatro años cuando mi familia pudo volver a la Argentina; hablaba sobre todo el francés y de él me quedó la manera de pronunciar la "r" que nunca pude quitarme.
Crecí en Banfield, pueblo suburbano de Buenos Aires, en una casa con un gran jardín lleno de gatos, perros, tortugas y cotorras: el paraíso. Pero en ese paraíso yo era Adán, en el sentido de que no guardo un recuerdo feliz de mi infancia: demasiadas servidumbres, una sensibilidad excesiva, una tristeza frecuente, asma, brazos rotos, primeros amores desesperados, Los venenos es muy autobiográfico. Estudios secundarios en Buenos Aires: maestro normal en 1932. Profesor normal en Letras en 1935. Primeros empleos, cátedras en pueblos y ciudades de campo, paso por Mendoza en 1944-1945 después de enseñar siete años en escuelas secundarias. Renuncio a través del fracaso del movimiento antiperonista en el que anduve metido, vuelta a Buenos Aires.
Ya llevaba diez años escribiendo, pero no publicaba nada o casi nada (el tomito de sonetos, quizás un cuento). De 1946 a 1951, vida porteña, solitaria e independiente; convencido de ser un solterón irreductible, amigo de muy poca gente, melómano, lector a jornada completa, enamorado del cine, burguesito ciego a todo lo que pasaba más allá de la esfera de lo estético. Traductor público nacional. Gran oficio para una vida como la mía en ese entonces, egoístamente solitaria e independiente.

(Carta de Julio Cortázar a Graciela Maturo enviada desde París el 4 de noviembre de 1963, e incluida en el libro Julio Cortázar y el hombre nuevo, de Maturo)

4/28/2007

Juan Manuel Robles obtiene el premio de la editorial Matalamanga

Joven escritor y periodista también es autor del blog 'Combimanía' de El Comercio
El Concurso de Cuento Gastronómico Matalamanga ya tiene ganador: Se trata del periodista Juan Manuel Robles, quien bajo el seudónimo "Simón Alonso" se presentó a la competencia con la obra "Huancaína freak".
El Grupo Editorial Matalamanga, organizador del concurso, dio a conocer este jueves los resultados del jurado encargado de evaluar los cuentos que fueron presentaron en el concurso.
Robles también fue seleccionado para el segundo premio, por su cuento Pérdida de apetito, que fue presentado bajo el seudónimo Alex Tamal Dañino. El tercer premio fue para Fernando Salinas, por el cuento Cena de langosta, presentado bajo el seudónimo Bogavante.
Juan Manuel Robles ha publicado crónicas y perfiles en medios como nacionales e internacionales, fue redactor de la revista Somos de El Comercio, becado por la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano -que dirige Gabriel García Márquez, y actualmente es labora como reportero de televisión.
Desde hace un mes actualiza el blog "Combinanía" de la página web de El Comercio.
El jurado del concurso estuvo integrado por el periodista Raúl Vargas, el chef Gastón Acurio, el cineasta y escritor Armando Robles Godoy, el periodista y escritor Francisco Tumi
También se otorgó además menciones honrosas a Héctor Gálvez Campos (Parotori), Ricardo Chávez Valencia (El corro, la cava y el enigma), Alfredo Arana (El reino del arroz), Alberto Villar Campos (Causa perdida), Mauricio Lombardi Roca (Entre amigos), Gustavo Ríos Eslava (Colesterol), Raúl Tola Pedraglio (La víspera) y Paco Moreno Tineo (Copas antes de la fiesta).
Todos los cuentos mencionados serán parte de una obra recopilatoria, que publicará próximamente la editorial organizadora del concurso. Los premios serán entregados en una fecha aún no definida.


Web de El Comercio. 26/04/07

4/27/2007

4/23/2007



Este viernes 27 de abril a las 7.00 de la noche, en el auditorio de la facultad de Letras de la universidad San Marcos se presentará el libro primogénito del Club de la Serpiente:

Club de la Serpiente
(muestra poética)


Presentan:
José Pancorvo
Willy Gómez
Teófilo Gutiérrez


Ahí nos vemos...

4/18/2007


Viernes 20 de abril- 8.15pm
Centro Cultural de España
Presentaciòn del poemario Las pieles del Edén de Patricia Colchado.

4/10/2007


Omar y Teresina cocinan historias deliciosas

Hacen ocho libros para niños sobre alimentos americanos. “La papa” y “El cacao” ya están a la venta en Wong y Metro. “El ají”, “El maíz”, “El tomate”, “La chirimoya” y los otros aún están en la cocina.

Escribe: Paco Moreno Tineo
Foto: Ademir Espíritu

Lo mejor que les puede pasar a dos personas que no se conocen es que, al conocerse, empiecen a hacer libros para niños. Es el caso de la periodista Teresina Muñoz-Nájar y el humorista gráfico Omar Zevallos. Ellos se conocieron una tarde de noviembre del 2006 en un café de Miraflores y, desde entonces, preparan ocho libros para los más pequeños de la casa (dos libros ya se han publicado). Se trata de historias deliciosas, suculentas y exquisitas sobre alimentos americanos: la papa, el cacao, el maíz, la chirimoya, el tomate, la calabaza, el ají y la piña.
Si un libro no me divierte, lo cierro. A los libros de Omar y Teresina los mantengo abiertos. Son tan buenos que deberían aparecer en la lista de los útiles de los escolares.
Para hacer estos textos, siempre fresca, Teresina Muñoz-Nájar pone su prosa clara; y Omar Zevallos, sus divertidos dibujos. Teresina no escribe una palabra más, y Omar de no hace un dibujo menos. Así, en un trabajo sincronizado como en una cocina de letras e imágenes, se hacen estos libros hermosos. Los primeros: La papa y El cacao ya están a la venta en las tiendas Wong y Metro, y los otros pronto les seguirán los pasos.
—Han tirado treinta y cinco mil ejemplares de cada libro —nos dice Omar.
—¡Treinta y cinco mil!
—Pronto serán más —aclara a Teresina.
Vale la pena el tiraje y se espera que haya varias ediciones.
Leyendo estos libros, los niños no solo se enterarán de la historia de ocho alimentos sino que conocerán escenas y personajes de la historia del Perú y de América. Los niños aprenderán divirtiéndose. Tal es el propósito: que los niños se acerquen al placer de la lectura mediante una prosa cálida y dibujos llenos humor. No hagamos que los pequeños huyan de la lectura por culpa de libros tan secos que dan ganas de tirarlos al agua.
Estamos en Lima, el séptimo piso de un edificio de la avenida Larco, en el departamento de Teresina. Ella está impaciente porque Omar Zevallos aún no llega; pero al rato se aparece con su barba árabe y sus lentes redondos. Está contento por los libros tanto como Teresina. Se sienta a una mesa donde se exhiben las pruebas de las carátulas y empieza: “Aunque es un trabajo muy duro, me siento realmente feliz con este proyecto. Hacer ilustraciones para libros de niños es una satisfacción muy grande”.
La noche es casi un niño: las siete o las siete y treinta. Desde aquí, el centro de Miraflores es una ciudad apurada con luces de neón por todos lados. Se ve un poco triste, pero en este departamento todos se divierten, todos se ríen, y no solo porque Ademir Espíritu, el fotógrafo, apunta y dispara a cada rato.
Siempre simpáticos, Teresina y Omar se parecen demasiado. Son periodistas, les gusta el vino, el buen humor y son extranjeros –digo–: arequipeños. Da gusto hablar con ellos porque contagian su alegría por la vida. Si los dos ponen sus caras largas, es porque ha sucedido una desgracia descomunal. Ellos ayudan a ver la vida por el lado del humor. Sus libros se parecen a ellos. Hay que conocerlos.

POESÍA EN EL YACANA

ABRIL 2007
Jr. de la Unión 892 –segundo piso- Centro de Lima

13 DE ABRIL

7:30 pm

JOSE RUIZ ROSAS
DIEGO LAZARTE
DALMACIA RUIZ ROSAS


Entrada libre
Foto: José Ruiz Rosas

4/04/2007



Verástegui por Pancorvo. Texto del poeta José Pancorvo leído en la presentación “Yachay Hanay” libro de Enrique Verástegui, en el Centro Cultural España:

El arte de Verástegui

Está el Verástegui del Werther. Está el Verástegui del Fausto y de otros veinte libros publicados. Está el de decenas de libros inéditos. Sigue viniendo Verástegui.
De las seis mil páginas de Geothe, la parte que causó mayor sensación fue “En los Extramuros del Mundo”. Goethe se quejaba de sus obras de mayor vuelo, como “Ética” y “El Modelo del Teorema”, no eran debidamente apreciadas.
Está el Verástegui de la brillante obra juvenil que sigue siendo la más popular. Está el Verástegui que sube a un vuelo mucho mayor pero de pronto se ve incomprendido y solitario en su espiral ascensional. Su alta mente de gran poeta ha encontrado horizontes realmente sublimes en la confluencia de la intuición filosófica con la matemática y la poética. Como casi todos estamos inmersos en el empirismo y en el racionalismo que nos enseñan en el colegio y en los medios, pensamos que es una divagación.
Todo lo contrario. Las referidas instituciones poético-metafísico-matemáticas de Verástegui son saetas dirigidas al meollo de la realidad. A lo que está atrás del aparente caos móvil, aparentemente post-ético, aparentemente insoluble, del mundo actual. Y Verástegui viene con sus intuiciones a rescatar la visión de las realidades mayores, haciendo geniales aportes de conocimiento.
No dudo en afirmar que la intuición de Verástegui es más directa que la de Geothe. La última estrofa de Fausto, que comienza con el famoso: “Todo lo perecedero no es sino un símbolo”, es el punto de partida del autor de “Yachay Hanay” y de “El Modelo del Teorema”. Para reforzar mi teoría debo decir que Geothe representa una cumbre de las Letras alemanas y del pueblo alemán. Verástegui es un peruano, es decir, –y poniendo aparte los complejos de inferioridad–, del país del Imperio y Virreinato más grandes, pero a su sangre cañetana y del valle del Mantaro se añade un 25% de chino, siendo su línea paterna, de sangre vasca, la cual parece viene de la Atlántida. Es decir, ello le da mil percepciones orientales y andinas, mil sentidos de ritmo y de la fuerza natural.
Debemos pues, sin prejuicios racionalistas escolares, sin superficialidad, disfrutar de estás altas intuiciones, comprender, a través de esta plaqueta sacada del libro Albus, la gran alma de este poeta muy incomprendido, y situarnos a nosotros mismos en una realidad superior, ¿qué mejor se puede pedir?, tesoros inmensos que nadie nos puede robar ni expropiar. Ha venido Verástegui a obsequiarnos riquísimas visiones. Envueltos en la magia de Ventana de Medusa.
Para dirigirnos a Verástegui a propósito de “Yachay Hanay” podríamos usar las palabras que usa el personaje llamado Pater Profundis en el último acto de Fausto: “Da agudeza a mi pensamiento, alumbra mi indigente corazón”.

4/01/2007


Tomado de la plaqueta Incierta Naturaleza, publicamos un poema de Gloria María Ramos (Lima, 1979), poeta egresada de Sociología por la UNMSM:



Todo lo que hay

Todo lo que está
en tu mirada,
tu puente en un río nuevo
las aguas calmadas tras el desastre.
No hay garras
no dientes, ya no más.
Te has mudado -la estabilidad es otra-

encuentros
suspiros nuevos
necesidad de vida.
Como árboles disparados tras una desventurada aventura,
tras la gran trashumancia de una generación en el bosque
que conocimos, que se construyó con amigos alrededor de la
fiesta, del vino generoso que unió almas
en las burlas de la imperfección, de la apertura del sentir,
tras unas manos ansiosas de calidez,
lo que se cree y quiere.

Todo lo que está,
lo perdurable
al tenerte.