2/26/2007



El poeta vuelve al bar

Entrevista con Enrique Verástegui una mañana de un lunes en La Molina

POR PACO MORENO

Dicen que conversar con los poetas los lunes por la mañana da buena suerte. Sin embargo, a la casa de Enrique Verástegui, no sólo acudo en busca de buena suerte sino también de noticias.
Es una mañana apacible en La Molina. El ruido se ha quedado en el centro de la ciudad. Una que otra persona camina sin apuro por las calles, bajo las sombras que dan las casas golpeadas por el sol del verano. A lo lejos, el silbato de un heladero resucita una vez y otra vez.
Veo que en la puerta de la casa del poeta las plantas y las flores crecen generosamente. Las cortinas están semiabiertas, como las ventanas. Toco el timbre una sola vez y, como si me estuviese esperando, sale el mismo Verástegui con su cabeza de brócoli, con un pantalón jean, una camisa crema, unos lentes enormes en sus manos. Veo que ha perdido peso, algunos años y, como el sol de esta mañana, también sonríe.
¡Qué bueno que lo encuentro! —digo.
—Es que es lunes —dice el poeta.
Entramos en su sala. Fotografías en blanco y negro hablan en las paredes. Unas botellas de ‘Pisco Verástegui’ inquietan la sed, pero son sólo de exhibición (del negocio de su hermana). Una ‘Pentium IV’ reposa a un costado. En el centro de la sala, rodeado por unos muebles muelles, en una mesita-mostrador se exhiben algunos ejemplares de su vasta obra: Los cuatro textos que conforman su libro Ética: Monte de goce, Taki Onqoy, Ángelus Novus, Albus; el muy celebrado En los extramuros del mundo (un ejemplar de la primera edición: Lima: Milla Batres, 1972); Praxis, asalto y destrucción del infierno (1980); La máquina del poema (1983); Poiésis (1985); El motor del deseo (1987); Modelo del teorema (1997); etc. Entre tantos libros suyos, hay un texto nuevo, breve, de pasta verde, como recién salido de la imprenta.
—Es la nueva edición Yachay Hanay, que es el primer texto de Albus, libro que pertenece a Ética y que suma 250 páginas. Lo acabo de presentar en el Yacana Bar hace unos días; pero, a pedido del público, lo volveré a presentar este 14 de marzo en el Centro Cultural España, a las 7:40 de la noche —informa el poeta.
¿Quién lo editó?
— Walter Espinoza Ramírez, un joven editor que impulsa la casa editorial Ventana de Medusa.
Cree que son los jóvenes quienes lo leen más. Dice que tiene mayor empatía con ellos, sobre todo, con ellas. Aclara que, a pesar de sus 56 años de edad, aún es ese jovenzuelo poeta que sueña con un mundo solidario y sin guerras. Los entendidos indican que en Verástegui siempre vivirá un joven, un adolescente: bohemio, inconforme, iconoclasta, exagerado, enamorador y enamoradizo, buscador de cosas nuevas.
“Dueño en vida de una leyenda, semejante a la de Martín Adán o a la de Luis Hernández, la del poeta capaz de vivir precaria pero victoriosamente en los intersticios del sistema, Verástegui es vivo ejemplo de lo que puede hacer un poeta de talento…” escribió el poeta y académico Marco Martos.
Yo hablo poco y escucho mucho, de modo que, cuando converso con un lacónico, la cosa no anda tan bien que digamos. Sin embargo, es una mañana de lunes y Verástegui está irreconocible. Habla, pero no tanto. Si hablara tanto como escribe, faltaría cinta para grabarlo todo. Se queda callado de rato en rato, y yo le lanzo preguntas en busca de novedades. — ¿Qué pasó con su novelón de 800 páginas?
—Ah, “El sueño de una primavera de occidente” se la he obsequiado a la profesora argentina de griego y latín Alba Delia Fedeo. Ella labora en la Universidad de Mar de Plata. El editor Germán Rentería hizo la edición en Lima y sólo falta publicarla. Ya saldrá algún día.
¿Y su libro de ensayos “El análisis de la poesía”? De quinientas páginas, ¿no?
—Un poquito menos. Ese libro está en manos del editor Casimiro Ramírez, quien además prepara una tesis sobre mi Ángelus Novus. Me dijo, hace poco, que otras urgencias no le han permitido sacarlo aún, pero que pronto saldrá a la luz.
¿Supongo que tiene otros libros que esperan?
—Así parece. Me gustaría que salga ya “El saber de las rosas”. Lo tiene el editor Paolo de Lima. Yo tengo paciencia, porque en nuestro medio, la publicación de un libro es lo que más se tiene que esperar, y yo sigo en lo mío que es escribir.
Predestinado para la escritura, Enrique Verástegui nació en Cañete el 24 de abril de 1950. Se enamoró tempranamente de la poesía o ¿la poesía se enamoró de él? Nadie sabe. Fue un niño lector y muy católico (hasta ahora lo es). En aquellos tiempos de su primera comunión solía leer tres libros diarios. En su conocido autoexilio de Cañete declaró para la revista “Caretas”: “A los cinco años de edad terminé Las Mil y una noches y muchos otros cuentos, a los nueve años ya conocía toda la poesía peruana. Hoy, soy el mismo adolescente de siempre (…) Actualmente leo ‘tan sólo’ un libro por día”.
Hacia 1970, por sugerencia-orden de su padre, ingresó en San Marcos a estudiar Economía. Poco tiempo después, con su África Look y su cigarro, tocó la puerta de Hora Zero que un mes antes había sido fundado por los poetas Jorge Pimentel y Juan Ramírez Ruiz en el entonces Café Lux, cerca de la Plaza Francia de Lima.
—Yo me quedé en ese grupo hasta 1971. Siempre trataba de que los integrantes de Hora Zero no se peleasen tanto con los poetas de las generaciones anteriores. Ellos habían escrito un manifiesto parricida. Dicen que fue en el bar Palermo, donde también nació el grupo narración —dice.
Hacia 1972, Milla Batres Editorial publicó su libro En los extramuros del mundo, y lo lanzó a la fama de los que saben. Enamoradísimo de su musa Carmen Ollé, luego escribió tanto hasta convertirse en uno de los poetas más reconocidos en Latinoamérica. Verástegui escribe sin reparar en la extensión del libro. Sus cuatro textos que conforman Ética, por ejemplo, suman 1200 páginas.
Cuando transcurrían sus 26 años de edad, en medio de la dictadura de Francisco Morales Bermúdez, en 1976, gana la prestigiosa Beca Guggenheim de Nueva York. Entonces, para escribir y estudiar, viaja a Barcelona, a Mahon, a las islas Baleares y a París.
—Vivía cerca de la Torre Eiffel y la veía todos los días —recuerda.
Al volver a Lima, se dedicó a la poesía y a la bohemia hasta que cierto día, para ordenar ciertas cosas de su vida, volvió a Cañete. Allí terminó Ángelus Novus y escribió “El sueño de una primavera de occidente”. Pasó 16 años hasta que de pronto su mamá decidió volver a Lima y el poeta volvió con ella. “Vivo con mamá porque es una de las mejores formas de vivir. Para mí, la familia es muy importante; por eso, agradezco tanto a Carmen Ollé y a Vanessa (mi hija) todas las cosas bellas que han hecho por mí.”
Ahora está de nuevo en Lima, en La Molina; esperando que sus libros salgan a la luz; estudiando todos los días desde las seis de la mañana; escribiendo y leyendo horas y horas; anhelando, como siempre, una computadora portátil multimedia para escribir sus nuevos libros que “ya están organizados en su mente”.
—No es nada cómodo escribir en ‘Pentium IV’. La portátil se parece más a un libro, a un cuaderno, y me facilitaría mi trabajo —dice.
Mientras espera su portátil, sedentario como siempre, Verástegui sigue trabajando como un adolescente en una búsqueda constante de lo nuevo, lo desconocido, que la cultura celta, que la física cuántica, que la nueva matemática del siglo 21, que la lógica, que la cibernética, que las nuevas tecnologías del siglo, que la mística... Sin embargo, se ha propuesto salir un poco más. Así, después de meses, por ejemplo, ofrecerá un recital este 28 de febrero en el bar Mochileros de Barranco, a partir de las 7 p.m. El poeta vuelve al bar.

2/13/2007


ACTA DE RENUNCIA

Sábado/19 julio/ 1873

Yo, el abajo firmante, Arthur Rimbaud, 19 años, hombre de letras, con residencia regular en Charleville (Ardennes, Francia), declaro, en honor a la verdad, que el Jueves 10 del presente mes, hacia las 2 horas, cuando el señor Paul Verlaine, hallándose en el cuarto de su madre, me disparó un tiro de revólver que me hirió levemente la muñeca izquierda; el Sr. Verlaine estaba en tal estado de ebriedad que no tenia absoluta conciencia de sus actos.

Que estoy totalmente seguro que cuando el señor Verlaine compró esta arma, no tenía intención hostil hacia mí, y que no había premeditación criminal en el hecho de cerrar con llave la puerta.

Que la causa de la intoxicación del señor Verlaine era debida simplemente a sus contrariedades con la señora Verlaine, su esposa. Declaro, por otra parte ofrecerle voluntariamente renunciar pura y simplemente a entablar cualquier acción criminal, correcional y civil contra él, además, desisto desde ahora de los beneficios provenientes de las acciones que pueda iniciar el ministerio público contra el Sr. Verlaine a causa del hecho de que se le acusa.


ARTHUR RIMBAUD

2/12/2007

Beg, steal and borrow, interpretado por el ex lider de The Libertines, Pete Doherty:

2/11/2007



Un poema de Salomón Valderrama (La Libertad, Chilia, 1979), poeta que realizó estudios en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y en la Universidad Nacional Federico Villarreal y que tiene inédito los libros, Facción de imperdido al arte (2001-2003) y Amórfor (2004-2006):


Unigénito


Breve combate de importuna guerra,
en mi defensa, soy peligro sumo;
y mientras con mis armas me consumo,
Francisco de Quevedo y Villegas



Crío mío, el dado, malcriado, malherido.
Frontal de la cúspide llorada, de estío
Imperdido, en la moneda, tesoro mío.
Astillado, imán, como Dios, el preferido.

Desdibujado por lo perdido, por pecado;
Recaudador nulo de belleza asustada.
Ajeno asir, ceremonial, poesía hurtada
En la montaña, tino, del dios malhumorado.

Y mejor, aún, pensar atacar mujer, noche,
Disfrutar en las laderas puta, como coche
Cargar ataúd, Cielo, de virgen alumbrada.

Y ser Fin, el único, el mismo de repisa,
De vital literatura: Hijo de alambrada.
Hijo, el temido, Dios, que no va ni a su misa.

2/07/2007



PRESENTACIÓN DEL LIBRO "YACHAY HANAY" DE ENRIQUE VERÁSTEGUI


viernes 9 de febrero

Presentación de "Yachay hanay" de Enrique Verástegui


"Enrique Verástegui reúne en este volumen dos libros-límite, que fundan definitivamente la filosofía peruana y que revoluciona la lógica en el siglo XXI"

Presentan:


Christian Gamboa, José Pancorvo, Paul Guillén y Enrique Verástegui

Café & bar YACANA Jr. de la Unión 892 (2do piso)
Centro de Lima



Hora: 7:30 pm

Coordina: Ventana de medusa editores
& Escuela de Lima

2/03/2007


NIETZSCHE

I

Nietzsche, querido mío
Déjame esta noche sólo
No quiero saber nada de superhombres ni de hombres superiores

Nietzsche mío, carissimo
Déjame en la puerta sin rencor sin martirio ni fulgor
Nietzsche mío, caro amigo
¿Ya viste a Pepa?
¿Ya te vas al infierno?

Papa mío
Hijo de perra
¿Te vas sin decir adiós?
Papa mío
Tonto, locuelo
Déjalo ahí
Que vengo con varios sacerdotes de un más allá imaginario

¡Oiga!
¿Qué suecede aquí, eh?
¿Es que no escuchó bien el timbre que nos llama a comer?
¿Eh...?
¡Oiga, Bingo!
Carissimo
Farhide
Y todos los muchachos
¿Qué pasá aquí, eh...?
¡Oiga!

II

Las matutinas aves cantoras
El fulgor matutino malparido
Y dos idiotas haciendo el amor
Son una ecuación fidedigna y auto-complaciente.

Posiblemente, más tarde
Se vean dos más...
Moviendo la cola, el cucú y algo más
Que Lirio haciéndome el amor
¡Oiga, Lirio!
¿Me ves ya desnudo?
No me empieces a provocar poco a poco

Las arañas que me acometen en este mismo instante
Son las mismas arañitas que me miran en mi cuarto
Diciéndome: "¡Ven, te queremos aún aquí!" ...
Me voy a masturbar de nuevo
Y voy nuevamente, a un santo, a prenderle una vela y dos cruces

Soy el mismo... acertijo-incógnita-enigma idiota
Y dos tetas más en el culo de Nich
Y dos más en el culo de los muchachos
Ya no se entiende para qué más vida.

Nestamarley
Cubano loco
Los muchachos te esperan
Para rendirte tributo.

III (Fin, o intento de un fin)

Y aquí va: tu "fin", tu "razón de ser" y otro juguete nuevo... innombrable
Y aquí va: tu "nariz sin vómito", tu "ecuación de ser", tu "hambre de gorila, y de hombre" y tu "nariz parchada"
Y aquí va: tu "fin", tu "nariz vomitada" y tu "amor sexual"
Y aquí va: tu "cocina malograda", tu "madre vomitada, y bella" y también tu "gorro olvidado"
Y aquí va: tu "sonrisa parchada", tu "nariz volteada" y también tu "Sachavaca olvidada" y por qué no, tu "Delfa somnolienta"
Y aquí va... tu "Barbie mojada", tu "Ken olvidado" y tu "sonrisa apretada" ¿Y quién más va?
Va tu "moco somnoliento... esperando por ti para que le des un retortijo... retortín"


Jonás Cabezudo Sánchez

1/25/2007


Tomado del Spleen de París, posteamos aquí un trozo de la hermosa y desgarrada lucidez del poeta Baudelaire. Pedazo de poema en prosa, arte poética o confesión, o todo eso y más de quien afirmaba que la absoluta franqueza era el instrumento de la originalidad (W.M.):



El confíteor del artista
¡Qué el fin de la jornada de otoño sea penetrante!
¡Ah, penetrante hasta el dolor! Porque hay ciertas sensaciones deliciosas, de las que lo vago no excluye la intensidad; no hay punta más acerada que la del Infinito.
¡Gran delicia sumergir la mirada en la inmensidad del cielo y el mar! ¡Soledad, silencio, incomparable castidad del azur! Una vela estremecida en el horizonte que, por su pequeñez y su aislamiento, imita mi irremediable existencia, melodía monótona de la onda, todas esas cosas piensan por mí y yo pienso por ellas (porque, en la grandeza de la ensoñación, el yo se pierde pronto); esas cosas piensan, digo, pero musical y pintorescamente, sin argucias, sin silogismos, sin deducciones.
Empero, esos pensamientos que las cosas sacan del yo, se vuelven muy pronto demasiado intensos. La energía en la la voluptuosidad crea un malestar y un sufrimiento positivos. Mis nervios, excesivamente tensos, no dan más que vibraciones chillonas y dolorosas. Y, con todo, la profundidad del cielo me consterna; su limpidez me exaspera. La insensibilidad del mar, la inmutabilidad del espectáculo, me rebelan... ¡Ah! ¿Habrá que sufrir eternamente o eternamente huir de lo bello? Naturaleza, encantadora sin piedad; rival siempre victoriosa, ¡Déjame! ¡Cesa de tentar mis deseos y mi orgullo! El estudio de lo bello es un duelo en el que el artista grita de espanto antes de ser vencido.

1/22/2007


viernes 26 de enero

POESÍA EN EL YACANA

7:00 pm

El Club de la Serpiente:
Frank turlis, Ruben landeo, David Jimenez, Wilver Moreno

8:30 pm
Carlos Wertheman, Anamaria Falconi, Octavio Vinces
Josemaria memet (Chile) & Cecilia podesta

Café & bar YACANA Jr. de la Unión 892 (2do piso)
Centro de Lima

(Portada de la sexta plaqueta Horrísona, editada por El Club de la Serpiente)

1/18/2007


SÓCRATES


Hijo de Fenereta, respetada comadrona de la ciudad, y de Sofronisco, anciano escultor al servicio del mármol. Fui instruído por mi madre en el difícil arte de partear. Asistir a los hombres en el nacimiento de las ideas. De mi padre aprendí a reconocer el material idóneo donde tallar los valores supremos de la verdad. Obedeciendo el designio de una antigua profecía, consagré mi vida al cuidado y mejoramiento de las almas. Alabé al sol del amanecer, ofrecí sacrificios a los dioses, acudí respetuosamente al oráculo de Delfos. Desperté conciencias.En compensación los hombres me condenaron a beber de su ignorancia. Trasíbulo y Nicias, compañeros en la expulsión de los treinta tiranos; Meleto, un poeta, y el orador Licón, me acusarón de corromper a la juventud, de desconocer a los dioses, de introducir en el firmamento la presencia de astros demoníacos. La virtud, tarde lo comprendo, no siempre constituye conocimiento. Acaso sólo el Amor pueda unificar el intelecto, con la voluntad de carácter, en una sola promesa: la verdad de los principios.


ANDRÉ PIÑEIRO

TEXTO TOMADO DEL LIBRO DIOTIMA DE MANTINEA Dedo crítico editores

1/15/2007

Aquí un poema de Farhide Delgado de la Flor Pino, estudiante de Administración en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos:

CARRAS

Carras apresura su mano
Niega mi ambición al trono
Niega

Ilusa, muestra su sonrisa
En los pasillos de vidrio y violencia
Sala de espera acumulada
En los retazos de sueño
Exijo solución!

Carras esta ausente
Donde esta la presencia encomendada?
Acaso no hay razón?

Aira disidente
Soy dueño de tu ser
Como osas negarte
OH! Carras! Te he llamado tres veces
He caído por un gran barranco
Es así como me pagas?
Extrañas enervaciones en mi cabeza

Aira me persigue
De una manera que no comprendo
Saco las lunas del auto para alcanzar su vuelo
Porque me lanzas al mar?

Aira
Soy patético ante ti

1/07/2007



El ángel negro


Estratosferas corrompidas de los 90´s
consumida en las llamaradas de una cocaina
y desplazadas en las inmediaciones de los cerebros virtuales.
La ciudad con una atmósfera azur ferroso claro,
se pone en cunclilla, para mirar de reojo el panorama con un sol verdoso.
El pobre ángel, aburrido de dar ayuda
mira desde arriba muy acongojado
la ciudad, que esta bajo la sombra de la noche y
un carro marcha por toda la carretera
se vuelca en plena armonía del sintetizador.
Mientras el mar choca con ritmo la isla San Lorenzo
conjuntamente con las campanas de la ciudad sumergida.
El sol salió del h2o con nubes de moho
y los tres chicos imaginarios
corren por toda la playa echo un muladar
para saltar sobre el muro
y pasar, como si fuera pan de cada día, por el carro accidentado
mientras un taxi volantea la marcha de una huelga
cual si fuera un teatro del absurdo
y que Jean Paul Sartre y Orson Welles Fueran los que escriben y dirigen.
La joven de bata camina por aquel tórrido camino
mientras recuerda cada palabra lisonjera
que le transmitía su pareja sobre su estupidez de que siga viva.
Cayendo sobre el matorral del oxido de carbono
Los imaginarios se la llevan a un lugar desconocido
Mientras le dicen con voz fuerte y acongojados “...serás nuestra niña madre”.
Mientras el ángel, de rodilla llora, porque su amada no pudo seguir con él en el plano celestial
Y todo ofuscado quiere ser mortal
Para poder amar.
Pero el ángel no puede olvidar su pasado
Ya que sus compañeros se lo impiden.
Dejar que el tiempo venga
sentarse tranquilo, sorberse una limonada.
a lo lejos se escucha un New Age Andino donde los incas corrían largos tramos
para suspirar bajo el mar cristalizado del lago Titicaca.
Las sirenas salen de su aposento para comer a las gaviotas muertas
Cada vez que un piano comienza a dar bramidos de tristeza
En el preciso momento que corre el ángel
Para patear los pórticos de hierro de un monasterio antiguo;
gritar con desesperación y caer llorando de sangre
sobre la injusta divinidad
mientras los imaginarios, con un ventilador, lo suben.


Juan Polanco-López.

1/05/2007




El enigma de la poesía



He hablado al principio de definiciones. Para terminar, me gustaría decir que cometemos un error muy común cuando creemos ignorar algo porque somos incapaces de definirlo. Si estuvieramos de un humor chestertoniano (creo que es uno de los mejores humores en que sentirse), diriamos que sólo podemos definir algo cuando no sabemos nada de ello.

Por ejemplo, si tengo que definir la poesía y no las tengo todas conmigo, si no me siento demasiado seguro, digo algo como: "poesía es la expresión de la belleza por medio de palabras artísticamente entrelazadas". Esta definición podría valer para un diccionario o para un libro de texto, pero a nosotros nos parece poco convincente. Hay algo mucho más importante: algo que nos animaría no sólo a seguir ensayando la poesía, sino a disfrutarla y a sentir que lo sabemos todo sobre ella.

Esto significa que sabemos que es la poesía. Lo sabemos tan bien que no podemos definirla con otras palabras, como somos incapaces de definir el sabor del café, el color rojo o amarillo o el significado de la ira, el amor, el odio, el amanecer, el atardecer o el amor por nuestro pais. Estas cosas están tan arraigadas en nosotros que solo pueden ser expresadas por esos símbolos comunes que compartimos. Y por qué habríamos de necesitar más palabras?


Jorge Luis Borges

fragmento tomado del libro arte poética, editorial Crítica Madrid 2001

1/02/2007


SAN SEBASTIÁN ALEGRE

Líneas y los claveles
cuando el color del tramonto
enreda los tallos largos y
el aire acaricia nuestras
almas tristes ¡Lo serán!
Siempre esperando una mirada
en cualquier momento
Líneas y la distancia
un abrazo
dedos curvos
rozan y sonreímos
miradas entre serpentinas.
Línea y las gotitas del mar
espumas en los pies
allá van los baldes
llenos de claveles
como la pared roja del tramonto
Línea y tus dedos dan vida
sólo un momento tenme en tus manos,
como almas solitas de enmascarada risa
plumas de colores alegres y coquetas.
Mentira
Siempre vamos solos esperando una mirada
tenme en tus manos y curaremos
las heridas oxidadas del San Sebastián alegre.


© Francisco Retamozo

imagen : caricatura del poeta retamozo

12/13/2006


Presentación de: Conflicto Azul (poemario)
Autor: Raúl Solís

Presentan:
Miguel Det
Víctor Coral
José Pancorvo
YACANA ARTE Y ROCK-BAR
Jr. de la Unión 892 2º piso Plaza San Martín
Día: Jueves 21 de diciembreHora: 7:30 PM


Raúl Solís (Lima, 1976), poeta, lector voraz, miembro del Grupo Literario El Club de la serpiente, acaba de editar su primer libro: CONFLICTO AZUL (Zignos, 2006)

Posteamos aquí un soneto del libro último de José Pancorvo, Estados Unidos Celestes:

Y Solar me Inhabilitas para Siempre Jamás

Desde hueso ya dentro el mí en tu viera
Te rostro al mío y de tu voz me envío
Liso a la vez nos miro desde mío
Y dentro azul de ti en tu rostro fuera

Sol águila en que infancias dominguera
De gran caza espejismo desafío
Pero en órbitas hora escalofrío
De mora de tus ojos mirar muera

Desóseo al hedor desatarías
Te cuerpo y alma de me acalavero
Que Salgo a tu gloria lo severo

Fin de pelo follaje cercanías
Escalofríate ha tu ojo fiero
Y escalofríame mi faz vacías

(Poeta José Pancorvo , con copa de vino en la mano, detrás del también poeta Miguel Ildefonso)

12/11/2006


VENTANA DE LO PROFUNDO


El poeta Juan Polanco-Lopez nos envía este enigmático poema titulado MI DENTRO


Ondas sonoras golpeándo mi mente;
oscuros circuitos viciosos que están en la gente;
eras espaciales, cosmovisión incaica.

Gente por gente gran humanidad,
mujer y hombre mezcla de pasión,
mundos diferentes de igual constelación,
hoyo negro, enigmático paraíso.

Circuitos en mis ojos iluminan mi ser,
ventana de lo profundo, encontrando la nada
mirando al cielo, buscando lo perdido.

Vida tridimensional, juego de attary;
viaje astral, aventura a lo desconocido,
sonido limitado crepitando el subconsciente,
mundos alternos, sentidos encontrados.

Dulce orto, urente reunión;
cuarto de nadie, viendo tu ilusión,
futuro indeterminado, tiempo sin tiempo.

Imagenes espectrales de cantos gregorianos
mente desquiciada, mundo equivocado.
versos negros, poemas blancos.
Vate realista, mente en el orbe.

Pensamiento utópico, mundo oscuro.
Pensamiento utópico, lleno de enigma.
pensamiento utópico, filosofía de poeta.

12/05/2006


Una crónica homenaje hecha por un admirador del vagabundo trágico más risueño de la salsa: Hector Lavoe.



El Cantante estuvo aquí

Por Paco Moreno

Hacia 1986, con su tristeza a cuestas y de madrugada
, Héctor Lavoe llegó al Perú. Desafiando al frío, en mangas de camisa floreada, pantalón blanquísimo y oscuros anteojos inmensos vino a calentar las noches de agosto. Fueron seis sus presentaciones en el desaparecido "gran estelar de la Feria del Hogar", y a las seis, "El Rey de la Puntualidad", nunca llegó tarde sino, religiosamente, una hora antes. Así lo recuerda Luis Delgado Aparicio ('Saravá'), quien, además, tiene grabado en su memoria a Lavoe rezando antes de saltar al escenario, entonado con ron Bacardí.

Quien espera, desespera, mas la desesperación de su gente peruana se acabó aquel año y en invierno. Pero Héctor Lavoe ya no era el mismo. Había perdido la voz que brillaba al lado de la de Willie Colón, y en el escenario comprobó que como bailarín era 'El Cantante de los Cantantes'. Sin embargo, el público peruano le mostró un cariño inmenso.

El canto fue lo suyo. Sonero de siempre, Héctor Lavoe fue un facundo enamorador con su voz; un interprete sensacional. 'El cantante', escrita por Rubén Blades, por ejemplo, no es 'El Cantante' sino la canta 'El Cantante de los Cantantes'; ni 'Juanito Alimaña', de Tite Curet Alonso, será nunca el mismo Juanito, si la canta, por decir, Oscar de León. La voz de Lavoe hizo de las canciones himnos tropicales para la posteridad.

Hugo Ábele, quien arriesgó dinero para traerlo y quien le hizo conocer casi todos los barrios de Lima, cuenta que Lavoe tenía un buen sentido del humor, que parecía ironizar hasta de sus propias tragedias y que se quedaba pegado a la pantalla para reírse con 'El Chavo del Ocho'. Una noche entre amigos, agrega Ábele, Héctor Lavoe, quien ya se había enamorado del peruanísimo 'pollo a la brasa', quería comprar la isla San Lorenzo para hacer su casa ahí y que decía: "el mar del Perú es más sabroso que el mar del Caribe".

Fueron pocos los días que estuvo en el Perú y no hubo tiempo para la pedantería y la arrogancia que se le conocía. El 'Chico malo de la salsa' aprovechó su tiempo para disfrutar del mar y sus sonidos, para hacerse devoto de San Martín de Porres, para deleitarse con mariscos y con más pescado que salsa, pues la salsa lo disfrutaron los miles de fanáticos que llenaron sus conciertos. Todo un récord. Alegre, socarrón, fue en Lima, ciudad de la cual no quiso partir. Cuando estuvo por irse, con ojos de soledad y tristeza, Lavoe le confesó al padre de Hugo Ábele: "Lima es un rincón extraño entre espina envenenada, sueño u orgía".

Héctor Lavoe vivió al lado de la muerte; y la muerte, que ya es trágica, fue más trágica con él, y siempre lo tuvo en jaque. En 1987, días después de que el fuego consumiera su casa, su suegra fue asesinada a puñaladas en Puerto Rico; y al poco tiempo de eso, su hijo, de 17 años de edad, murió de un disparo que él mismo, por accidente, se propinó en el pecho. También se suman a esta lista la muerte de su hermano Luis como consecuencia de una sobredosis de drogas en las calles de Nueva York; igualmente la muerte de su padre, pero, quizá, lo que le dejó una herida perenne fue el deceso de su madre cuando Héctor apenas tenía cuatro años de edad.

Como destinado para la tragedia, Héctor Lavoe nació en Ponce (Puerto Rico) el 30 de septiembre de 1946. Luego, muy inquieto, a los 17 años de edad, huyó a Nueva York con un par de maracas de cuero hechas a mano y con la ilusión de hacerse cantante y famoso. Imitando a los maestros aprendió el arte de la música. Daniel Santos, Ismael Rivera, Cheo Feliciano fueron sus paradigmas. Así su talento fue madurando y su improvisación empezó a cautivar al público que pronto se enamoró de su música. Apoyado por Johnny Pacheco y junto a Willie Colón desde 1966 hasta 1973 (su mejor época) descubrió el éxito, alcanzó el prestigio y cantó para el futuro. La música de Héctor Lavoe saltó la barrera de lo que se llama salsa, pues los entendidos señalan que su música es una combinación de sonidos afrocubanos originales, con las puertorriqueñas: bomba, plena, risa, baquine y aguinaldos, también de bolero, cumbia, merengue y, cómo no, del jazz.

Nadie sabe qué le faltó a Héctor Lavoe para ser feliz. Se conoce, sin embargo, que, a veces, triste y vacío, buscaba horas felices en los caminos de la vida. Huérfano de amor y amante de la esquina, sólo encontró pedazos de felicidad. Fue un caminante por la vida que iba y venía, tratando de hallar lo que no encontraba: la felicidad completa. No obstante, era difícil verlo triste y deprimido. El salsero cubano Alfredo de la Fe, quien vivió seis meses con él en Cali (Colombia) lo recuerda como un hombre feliz entregado a la alegría que le daba su gente, para él, lo más grande de este mundo. Atormentado, sin embargo, Héctor Lavoe, ayudado por las drogas, siempre caminaba hacía un final nada alentador.

Con sus virtudes y defectos, sus luces y sombras, Lavoe se hizo querer y si no cantó hasta el final de la fiesta fue porque sus cuerdas vocales murieron antes que él. El 12 de septiembre de 1990, ya muy enfermo, se animó a cantar con "Las Estrellas Fania" en Nueva Jersey. No pudo llegar sin ayuda hasta la tarima y cuando intentó cantar 'Mi gente' en vez de cautivar aplausos originó lágrimas no sólo entre sus seguidores sino también entre sus mismos compañeros. Tenía la mitad del rostro paralizado y el pecho no le servía.

Tres años después, el 29 de junio, abatido por una extraña enfermedad, después de haber sobrevivido a las drogas y de una caída libre desde un noveno piso, Héctor Lavoe murió flaco, triste y abandonado en un hospital de Nueva York. Se apagaba así la voz que para Willie Colón, fue la combinación perfecta de los estilos de Carlos Gardel, Felipe Pirela y Cheo Feliciano.

La muerte, sin embargo, jamás le llegará. En su honor, en el Callao, sus fanáticos construyeron una inmortal efigie de bronce y la ubicaron en el 'Bulevar de la Salsa', en el barrio de Corongo. En este barrio también hay un mural con su rostro, bares, esquinas y equipos de fútbol que llevan su nombre y personas que aseguran que Héctor Lavoe vive en alguna esquina rumbera. Mas eso es una fe ciega de admiradores del máximo ídolo de la salsa que vence a la muerte como la luz a la noche.

11/27/2006

Unos poemas sugerentes de la poeta Patricia Colchado, tomados del libro Blumen:


miro tu espalda
magullada por el deseo
las manchas de tu piel
el aroma helénico de tus cabellos
me miro ahora tendida
bajo la palidez de tus ojos
recién
mi tacto comprende
que tú amaneces en mí
y yo en tu sombra

azalea


abriéndose sin temor
mis labios sienten la pulpa
roja tierna
de una fruta
que se hace líquida en mi vientre
entre mis dedos
la noche se prolonga

lila



bajo tu seno
una línea naranja
brilla adolorida
el espejo nos acusa
y un sabor a terciopelo adormece mi boca

caléndula

11/10/2006


INÉDITO DE SYLVIA PLATH

Este poema inédito de Sylvia Plath fue encontrado por Anna Journey, una estudiante de la Universidad de Virginia, y estaría inspirado en El gran Gatsby de F. Scott Fitzgerald. Plath lo habría escrito durante su último año como estudiante universitaria, en 1955, mientras trabajaba sobre el tema del aburrimiento en Gatsby para un trabajo práctico. (suplemento RADAR del diario Página/12)


TEDIO
Leer hojas de té desbarata al que se expone a la catástrofe,
diseñando futuros donde nada ocurrirá:
pon una moneda en palma gitana y bostezando
pronosticará aun que no quedan peligros por conquistar.
El riesgo hoy es improductivo: el ingenuo caballero
halla que los ogros son obsoletos y los dragones
desconocidos, mientras hastiadas doncellas cuestionan
lances contra lo terrorífico por llanamente absurdos.

La bestia en el bosquecillo jamesiano nunca acosará,
condenando a crisis la opaca carrera de héroe;
y cuando ángeles indiferentes apuestan la baraja de Dios,
ya las aburridas plateas se muestran impacientes por fin,
ansiosas por ver estragos, ni súplicas ni premios
engatusarán dama o tigre de la puerta ciega de la perdición.


(Versión libre de Andrew Graham-Yooll)

11/03/2006




Transcribimos íntegramente la entrevista que le hace el Editor y poeta Harold Alva a Raúl Solis, compañero integrante del grupo literario El Club de la Serpiente, a propósito de su vástago inicial:


RAÚL SOLÍS:

“he intentado escribir Poesía
desde la perspectiva de un sujeto poético neutro”



Raúl Solís (Lima, 1976), poeta, lector voraz, miembro del Grupo Literario El Club de la serpiente, acaba de editar su primer libro: CONFLICTO AZUL (Zignos, 2006), que sabemos estará en librerías desde el martes 7 de noviembre del presente. Previo al lanzamiento interrogamos al poeta. Como quien los prepara para la lectura del poemario aquí algunas señales, algunas pistas para introducirnos en el lenguaje de este poeta posmoderno.


¿Por qué rescatar al andrógino en un poemario?

El andrógino (o la andrógina) como tema está presente desde la Grecia clásica, desde el pensamiento lúcido de Platon, también en las esculturas que los artistas de aquella época hicieron tomando por modelos a deidades como Hermafrodito, Dionisos, Narciso, Céfiro y muchisimos otros, en los cuales, los griegos tratando de buscar ese contrapeso básico entre las fuerzas del Cielo y de la Tierra, del Caos y del Orden, y del Mal y del Bien, hallaron un camino simbólico, abstracto, indefinido, que les permitió expresar en un lenguaje sutil las ambigüedades de la vida, y lo extraño y peculiar de las naturalezas humanas. Yo, sólo he querido retomar en mi poemario esta tradición milenaria, he intentado escribir Poesía desde la perspectiva de un sujeto poético neutro, es decir, ni masculino, ni femenino. En estos momentos vienen a mi memoria unos versos cortos de Edith Sodergran: “Yo no soy una mujer / Yo soy un neutro...” Coincido plenamente con las ideas de esta brillante poeta modernista. Mi poemario partió desde una búsqueda esencial: revelar al mundo la doble naturaleza del andrógino. Incluso, no tuve ningún referente directo de nuestra tradición poética peruana. La llamada literatura de genero de los 80’s (Ollé, Pollarolo, Dreyfus, ect), no me sirvió de nada. Me vi obligado a bucear y buscar un estilo propio dentro de mi mismo y creo haber tenido algunos resultados óptimos. Conflicto Azul, es la crónica de un amor oscuro, de un amor ambiguo que me arrastró hasta las fronteras inhóspitas de lo etéreo e innombrable del propio Ser.

Hay quienes afirman que el andrógino es sinónimo de perfección, casi de divinidad ¿tú crees eso?

Por supuesto. Como bien dicen los místicos cabalísticos de la antigüedad, la andrógina vendría a ser un estado espiritual, un símbolo de pureza, de perfección. Un encuentro entre aquellas fuerzas internas del hombre: lo masculino y lo femenino, que está presente en todos nosotros, y que a su vez, influyen sobre el orden cósmico del mundo. Lo andrógino, no solo es humano, también tiene un carácter sacral, tiene la unción de lo divino.

Cuéntame de Celeste, tu monja infernal, tu prostituta incandescente, tu mujer caza demonios.

Bueno. A Celeste la conocí en el otoño del 2004 en las periferias del Cercado de Lima. Desde un primer momento su belleza lucífera, sus sutiles rasgos andróginos, conmovieron mi alma. De la noche a la mañana me converti en su leal amante. Me enamoré, la quise muchísimo, me involucré con ella, a desmedro de lo que eso le podría importar a mi familia. Celeste fue mi meretriz, mi anti-musa, mi muchacha andrógina –como le canto en mis versos. Ella fue la luz del infierno que me iluminó, que me redimió. Pues yo había llevado hasta ese entonces una vida muy desordenada, muy disoluta, y esta muchacha supo entender y conquistar mi espíritu. Celeste también fue mi diosa, mi virgen, la mujer que escuchó el susurro de mi llanto. A ella le debo todo. Mi ingreso a la Poesía, mi poemario, mi estilo de vida y, sobre todo, la vital experiencia que me enseñó a comprender mejor el mundo que nos ha tocado habitar a todos.


A contracorriente, el tuyo es un lenguaje barroco, una poesía que apela a los mitos ¿por qué ese acudir a “lo otro”?

Aunque he leído con provecho a Luis de Góngora, no sé si soy barroco o no lo soy. Apelo a “lo otro”, a los mitos, porque en ellos encuentro la explicación de nuestros orígenes, de nuestros miedos, de nuestros sueños que no se cumplieron. Para mí, la mitología europea y universal es determinante en la vida de un poeta. Y el poeta no solo esta obligado a estudiarlos, sino también a adaptarlos a su poética, a su espacio geográfico y temporal. Por ello, lo de incorporarlos en el ambiento urbano y callejero de mi texto. Los utilicé como un gran recurso, para poder así revelarles a todos ustedes el alma de Celeste, y el de sus hermanos: los andróginos divinos o divinizados que se presentan en la segunda parte de mi poemario. Los mitos traen un mensaje luminoso y sabio de los hombres del pasado para los hombres del futuro. Es por eso que están presentes en todos los libros sagrados (la Biblia, el Libro de los Muertos, el Popul Vuh, etc.), como un aviso, como un llamado, como una fuente de la cual tienen que beber los poetas, es decir, aquellos que tenemos la misión de expresarle al mundo el devenir y las contrariedades espirituales de la raza humana.

¿Qué escritores han sido tus referentes para embarcarte en una aventura como esta?

Mencioné anteriormente a la iluminada Edith Sodergran. Otros poetas que también tomé en cuenta fueron: Novalis, Georg Trakl, Constantino Kavafis, Oscar Wilde, Dante, Robert Graves, Sthepen Mallarme, Arthur Rimbaud, William Blake, Andrew Marvel y San Juan de la Cruz. Y entre los peruanos revise metodicamente algunos textos de Enrique Verastegui, (En los extramuros del Mundo, Leonardo.), Juan Ramírez Ruiz, (Las Armas Molidas) y José Pancorvo, (Profeta el Cielo.)

Cuando leo Conflicto Azul, por el tono me da la sensación que estoy leyendo algún poema de William Blake o de Rilke ¿sientes lo mismo, ahora que el proceso de creación ha pasado y puedes leer tus poemas a cierta distancia, con frialdad?

Es cierto que he leído la poesía de algunos místicos, de Rilke me impactó cuando andaba en la universidad, sus Cartas a un joven poeta; pero la mía es mas bien una poesía gótica, descarnada, una poética del Caos, en la cual algo se está revelando. En verdad, la sensación que tengo ahora al leer mis poemas es una sensación distinta. Creo que estos poemas nacieron como una especie de revelación. Pienso en algo divino, tal vez un ente, un dios, o un demiurgo que me llevó como en un encantamiento hacia los brazos blancos y cálidos de Celeste. El resto de lo que me sucedió ya es historia, leyenda, tal vez un nuevo mito moderno.

Algo que perturba, sobretodo por el significado que pesa en el libro, es la constante presencia de Aurora, el cuerpo luciferino de Aurora ¿Por qué esa insistencia?

Insisto en lo de Aurora, porque Lucifer también es llamado en los libros sagrados: El hijo de la Aurora o Lucero de la Mañana. Y aquello, lo infernal, lo demoníaco, siempre estuvo presente en la vida oscura y desolada de mi amada Celeste. Creo que ello no solo es una constante en mi poemario, sino, del mismo modo, una AFIRMACIÓN, con Celeste reafirmé mi vida solitaria. Ella fue el deseo oculto que me impulsó a escribir Poesía. Mis poemas tienen el voltaje de esta mística negativa. Son un canto a la oscuridad. Pero, como me lo hizo saber mi amigo el poeta Willy Gómez, en mi poemario, igualmente, se destruye esta oscuridad para entrar en otros campos, en otros paraísos, y ver el renacimiento de una novísima luz, una luz andrógina que anuncia la presencia de un nuevo Hombre.

Esta crónica oscura del amor, este golpe desde lo mítico, ¿cómo te ha dejado después del recorrido?

Me ha dejado contrariado, distinto, quién sabe, hasta redimido. Tal vez, lo que ahora debo hacer es dedicarle mi vida a la Poesía. Escribir y leer con insistencia. Nunca desmayar, mas bien siempre luchar por lo genuino, por lo auténtico: vivir en Poesía.

¿Aún sueñas con el bellísimo Tadzio? ¿Aún con el sonido de Ziggy Stardust? ¿Cuánto pesan en ti todavía?

Pesan mucho. Tadzio, como ya lo dijo Víctor Coral, es el símbolo de la belleza perdida de la juventud. Es el Narciso de la edad contemporánea. Y Ziggy Stardust, es el héroe, el héroe del rok que bajó desde un universo lejano hacia la Tierra para traernos un nuevo mensaje, otro evangelio muy ajeno al cristiano-paulino que ataca lo andrógino, lo hermafrodita. Ziggy Stardust nos habla de otra era: la era azul del andrógino que velará por esta humanidad.

¿Qué viene después de este Conflicto?

Tal vez un libro de cuentos fantásticos. Y luego, un nuevo poemario, que me puede tomar como el anterior un par de años en trabajarlo, porque soy muy riguroso con los poemas que escribo. Tengo además dentro de mis cofres una novela gráfica. Hay tantas cosas que vienen a mi mente, y el tiempo que poseo para ello todavía no es tan pleno como quiero.

En una frase, ¿quién es Raúl Solís?

Un hombre honesto con su oficio. Un poeta comprometido con todas las causas nobles y valiosas de estos tiempos. Un hombre que ama y no se arrepiente de esto.