11/07/2007

Dos poemas de Marcelo Mucca


Raíz

Con la raíz de un continente antiguo y un lecho húmedo,
En ocasiones nuestros peces sueñan sirenas verdes.
y en la calma infinita de sus reflexiones un triste sujeto los mira;
Apenado, triste.
Con un silencio antiquísimo e indiferente señala una tumba vacía,
homónima, inefable.

Con la imprudencia de las casualidades y con un frió septentrional en las arterias,
su carne y su fragancia se fue olvidando con un rigor bufo y culposo.

Ya quisieran esos muertos, nuestros muertos,
volver a sus jaulas y señalarnos con el índice quebrado el camino de regreso a nuestra infancia, donde las metralletas eran de agua y los subversivos les chupaban las tetas a las dulces rameras que recién paridas compartían la terrible leche por los campos olvidados de esta tierra no prometida, ganada a codo contra los buitres y los lagartos.

Y es que los héroes niños de esta patria fraticida
No existen en los libritos de historia; ni en los cementerios
solo existen en la memoria de sus madres y sus hermanos,
Callados hasta el cansancio.
Como quien calla a palos a un perro,
Como quien entiende por cariño una bofetada y regresa a casa con las manos manchadas de sangre pidiendo perdón a dios aceleradamente.

Pero ya levantarán las madres sus brazos deicidas al cielo y regresarán con un pedazo de carne entre sus manos.


-Dos cadáveres ((muertos)) -

Y el aire va soplando en la visera desplumada de un adolescente abatido por una bala ansiosa,
Llena de carne, de molares, de gusanos, su masa se retuerce entre la angustia de su novia y Las llamadas telefónicas que percuten en el aire como en un cuento chino.
Pensó la madre, refunfuño el padre, se excitó la hermana y todos salieron de paseo a comerse un pollo cantones.
Pero el hijo no estaba y las sirenas sonaban, mientras el borboteo infinitamente amplificado de un arma que se hunde en una charca de lágrimas despierta a una vecina que reclama por la ventana,
Levanta la mano en señal de ofensa un automovilista enfadado con la policía que ralentiza el transito
y en un motel cercano; crujen los catres, cruje la hermana del occiso, cruje la puerta de casa con un policía de frente a ella y cruje el cerebro de la madre y hay gritos, saltos, convulsiones, conversaciones a media voz, llamadas telefónicas.
Pero su hermana era hermosa bajando las escaleras, moviéndose de un lado a otro de la cama, intranquila, poniéndome sus glúteos en la cara; suenan sus quejidos, suena su celular, suena la brisa, suenan sus lágrimas y el sonido de su cremallera alienta a un grillo para que también se descargue en esta noche fría.

Hay un pequeño silencio.
Pero un rumor entre las multitudes que disputan un huequito en la escena del crimen, rompe aquel perturbador silencio.

– Son dos los cadáveres muertos –

y un rumor obediente disipa la tensión hacia el fondo,
Otra vez un policía, una puerta, una madre, las llamadas telefónicas, la vecina y el automovilista que reclama obscenamente.

Pero Luis no está,
Pedro no ha vuelto,
Juan no encuentra un taxi para volver a casa
Y las Marías gritan de pasión en pequeños cuartos
A Mauricio no le gustan los coños y se besa con su compañero de curso,
Que fue violado a los quince años,
Que odia a los gays,
Que odia a su padre
Y que empuña con una valentía notable su cuchillo,
Pero no se atreve
Piensa en ella bajando la escalera
Piensa en sepia y ella tiene un peinado antiguo.
Y un olor a primavera guardado entre los senos.



Marcelo Mucca. Iquique – chile. 1981.
Hijo de padres suicidas que aun no recuerdan el día de su muerte.
Hermano y padre.
Ha participado en encuentros literarios varios, en alguno de ellos perdió hasta los calzoncillos en un juego de naipes.
Recientemente nombrado huésped ilustre de la ciudad de Lampa bajo la resolución de alcaldía número 255-2007-mpl ––regístrese, comuníquese, archívese––
Guión y dirección del montaje “El boliche”. Iquique 2004
Guión para el montaje “sombra, el niño”. Iquique 2005
Publicación digital en portal de literatura chilena: letras.s5. 2006
Archivos de Autor: http://www.letras.s5.com/archivomucca.htm
Una vez bailó en una despedida de solteras solo con una cinta en el trasero.
(Foto, Marcelo mucca)

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